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Las preguntas más frecuentes sobre las cuentas de crédito que se hacen las empresas

Gestión Financiera

25 Mayo, 2020 | Publicado por LABORAL Kutxa

Hay ocasiones en las que las empresas necesitan financiación urgente para hacer frente a gastos inesperados o que deben asumir pagos de manera anticipada y, sin embargo, no disponen de tesorería ni tienen tiempo para iniciar los trámites que les permitirían obtener el dinero por otras vías. Para hacer frente a este tipo de situaciones existe una figura financiera muy ágil que permite conseguir efectivo de manera inmediata: la cuenta o póliza de crédito.

¿Qué es una póliza de crédito?

Se trata de un tipo de préstamo para empresas que les permite acceder a una línea de financiación acordada con las entidades de crédito en unas condiciones pactadas de antemano y durante un periodo determinado, generalmente un año. Esta póliza es una especie de cuenta de reserva que tienen las empresas para casos de emergencia y a la que solo conviene recurrir si realmente es necesario. Con ella pueden endeudarse de forma progresiva hasta el capital máximo que hayan acordado con su entidad financiera:

  • Por ejemplo, supongamos que una empresa tiene previsto hacer frente al pago de las nóminas de su plantilla el día 30 con los ingresos provenientes de varias facturas, y que debido a un problema administrativo, el cobro de esas facturas se retrasa una semana. Si la empresa cuenta con una línea de crédito podrá utilizarla para realizar sus operaciones sin que le afecte ese retraso. Y cuando cobre la factura podrá devolver su importe a la línea de crédito para regularizar el disponible.

¿En qué se diferencia de un préstamo?

A diferencia de los préstamos, al contratar una póliza de crédito se abre una línea de financiación para empresas, de forma que éstas no obtienen el dinero de una vez, sino que consiguen una vía de acceso a la financiación para cuando quieran utilizarla. En el caso de los préstamos, en cambio, el banco ingresa en cuenta la cantidad que se ha acordado desde el primer momento y, tanto si se utiliza como si no, se tienen que devolver periódicamente el capital contratado y los intereses devengados.

¿Cuándo conviene utilizarla?

Esta fórmula es muy práctica si se emplea de forma correcta y en ocasiones puntuales porque, en caso de recurrir a ella de manera continuada, los costes pueden dispararse. Lo primero que hay que recordar es que las pólizas de crédito son préstamos para negocios que están pensados para cubrir necesidades muy puntuales, es decir, cuando una empresa no puede hacer frente a esas necesidades con recursos propios. Al fin y al cabo, se trata de un tipo de préstamo que también lleva aparejados determinados gastos. Y si se recurre a esta fórmula para afrontar gastos fijos o periódicos, pagos a clientes o inversiones en activos fijos la operación puede resultar menos conveniente.

Gastos asociados a la póliza de crédito

Este tipo de crédito de empresa lleva asociadas varias comisiones y gastos. Los más habituales son:

  • Comisión de apertura. Se determina a través de un porcentaje sobre el total del crédito acordado con la entidad, y suele oscilar entre el 1 y el 2%. Es decir, si se acuerda una póliza de crédito con un importe máximo de 100.000€ y la comisión es del 2%, la comisión de apertura ascenderá a 2.000€.
  • Comisión de disponibilidad. Se trata del coste que se debe pagar por la parte del crédito que se ha contratado y que, al finalizar el plazo acordado, no se ha utilizado. Suele ser inferior a la comisión de apertura, es decir de menos del 1%. Si la póliza de una empresa es de 100.000€ y solo utiliza 50.000€, la comisión se aplicará sobre los 50.000€ restantes.
  • Interés de saldo excedido. Debe abonarse en caso de que la empresa supere el límite de crédito que ha contratado con la entidad, además del capital.
  • Interés por el saldo medio dispuesto. Es el interés que se abona por el dinero que se ha utilizado.
  • Comisión de cancelación. Se trata de una penalización que aplican algunas entidades cuando se quiere cancelar la cuenta de crédito antes del plazo estipulado.

En algunas ocasiones, las entidades de crédito también incluyen una comisión de estudio y otras obligaciones como la contratación de determinados productos.

¿Se puede renovar una cuenta de crédito?

La cuenta de crédito es una de las modalidades de préstamos para pequeñas empresas más comunes, pero también supone una importante herramienta de operación financiera para las empresas medianas e incluso las grandes organizaciones. Sin embargo, hay que recordar que resulta especialmente útil cuando hay que hacer frente a situaciones excepcionales, pero que no debe considerarse una vía de financiación habitual, porque puede resultar más cara que otro tipo de fórmula financiera.

 

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