Cómo analizar y mejorar la salud financiera de tu empresa

Gestión Financiera

29 Noviembre, 2021 | Publicado por LABORAL Kutxa

Toda empresa debe aspirar a disfrutar de una buena salud financiera: su análisis es la forma más efectiva de chequear la situación en que se encuentra el negocio y los posibles problemas que puedan aparecer en el futuro. Este concepto tiene muchas connotaciones asociadas pero dos de ellas destacan sobre las demás: la solvencia y, sobre todo, la tranquilidad.

Cuando una empresa goza de salud financiera dispone del músculo necesario para hacer frente a sus obligaciones de caja; cuenta con fuentes de financiación robustas y diversificadas, y su negocio puede considerarse, en definitiva, rentable. Sin embargo, para poder evaluar con rigor la situación financiera de un negocio es necesario hacer un alto y analizar varios parámetros determinantes para conocer su state of the art. Este ejercicio te permitirá obtener respuestas clave sobre su presente y su futuro.

Aspectos clave a tener en cuenta

Estos cuatro parámetros te permitirán obtener un diagnóstico muy aproximado de la salud financiera de tu empresa.

  • Solvencia económica. La solvencia es una de las claves para el funcionamiento de cualquier negocio. Una empresa solvente es capaz de hacer frente a todas sus obligaciones financieras sin pasar apuros y, en definitiva, disfrutar de una buena salud financiera. Para medir la solvencia económica de tu empresa debes comprobar si tiene la capacidad de atender sus deudas de forma inmediata, y para eso es imprescindible que, por un lado, contabilices su deuda viva y, por otro, analices su patrimonio neto. Desde el punto de vista cuantitativo, el ratio de solvencia se calcula al dividir el patrimonio neto entre el activo total. Esta operación te permitirá saber la proporción de activos que están financiados con recursos propios, de forma que si el ratio resultante es de 0,33 tu empresa se movería en cifras de solvencia ideales. Sin embargo, si el resultado es negativo, se encontraría al borde de la quiebra.
  • Ratio de liquidez. La liquidez es uno de los talones de Aquiles y de los indicadores más fiables que tiene un negocio para anticipar su comportamiento futuro. Para comprobar este parámetro es necesario que analices la cantidad de efectivo y la disponibilidad de activos que tiene tu empresa para poder cumplir con sus obligaciones de deuda a corto plazo. Hay que recordar que la mayoría de los fracasos empresariales se deben a los problemas de caja, así que una de las prioridades para mantener el negocio vivo a corto y medio plazo debe ser mantener a raya la deuda y comprobar que tus activos se pueden convertir en dinero de una forma sencilla, incluso en las coyunturas más complicadas, es decir, sin ingresos por ventas y sin previsión de cobro de deudas a corto plazo.
  • Fuentes de financiación. La diversificación de las fuentes de financiación es fundamental para disfrutar de una buena salud financiera. Toda empresa debe encontrar el equilibrio entre el capital aportado por los socios y el que proviene de fuentes externas, y en este segundo caso, asegurarse de contar con financiación bancaria.
  • Rentabilidad. El objetivo de cualquier empresa es ser rentable y conseguir beneficios, a ser posible, cuanto antes. Pero hay muchos casos en los que no es exigible una rentabilidad inmediata: una empresa puede sobrevivir sin ella durante un periodo de tiempo determinado si así lo permiten los acreedores e inversores, pero a la larga se le exigirá rentabilidad. Para poder medir el ratio de rentabilidad de un negocio debes establecer la relación exacta entre las ganancias y los ingresos totales, es decir, el beneficio neto dividido entre la cifra de negocio. Cuanto mayor sea el resultado de esta sencilla operación, es decir, su margen neto, mayor será su seguridad y salud financiera.

Revisa la gestión diaria de tu empresa

Pero no sólo es necesario tener en cuenta los parámetros anteriormente mencionados, sino que hay varias acciones que puedes adoptar en tu gestión diaria para evitar sorpresas.

  1. Mantén una buena organización. La falta de organización es un problema muy frecuente en pequeñas y medianas empresas en las que una única persona se tiene que encargar de varias tareas. Esta falta de organización suele llevar aparejado un descontrol entre los ingresos y los gastos, derivados de taras en la realización de pagos, transferencias y otros aspectos, así que procura mantener las cuentas de tu empresa controladas y chequearlas con frecuencia para evitar este tipo de problemas.
  2. Reduce gastos superfluos y busca la eficiencia. En cualquier economía resulta fundamental gastar menos de lo que se ingresa, especialmente cuando hablamos de mantener la salud financiera de un negocio. Analiza qué gastos son fácilmente sacrificables e intenta implementar en tu negocio herramientas que te ayuden a ser más eficiente.
  3. Busca oportunidades de crecimiento. Cuando hagas una revisión anual de tus ingresos y gastos podrás analizar con más detalle tus oportunidades de crecimiento.

Recuerda que la salud financiera de tu empresa es uno de los mejor indicadores de su solvencia y viabilidad. Así que trata de mejorarla a diario y chequea periódicamente los parámetros que te ayudarán a conseguirlo.

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