Entrevista: Enrique de Miguel, cofundador de Encantado de Comerte

Economía Social

15 Octubre, 2020 | Publicado por LABORAL Kutxa

Entrevistamos al cofundador de Encantado de comerte, aplicación móvil dedicada al aprovechamiento de alimentos. Esta plataforma tipo marketplace B2B2 nace en enero de 2019 como una alternativa innovadora que, además de dar solución al desperdicio alimentario, facilita en acceso a la alimentación a familias vulnerables. El proyecto ha ganado de la tercera edición del Premio Aragonés al Emprendimiento Social y a las Empresas Sociales 2020 en la categoría de emprendimiento social.

La idea surge cuando sus fundadores observan que los comercios tiran una gran cantidad de productos que aún no han llegado a su fecha de caducidad. Encantado de Comerte pone a tu disposición esa comida excedente a precios reducidos. ¿Cómo? Publicando en la app lotes genéricos a precio cerrado (rebajados a partir de un 50%), para que puedas comprarlos y recogerlos en los establecimientos cercanos ese mismo día.

 

BANCA PARA EMPRESAS: ¿Teníais claro desde el principio que queríais crear un proyecto de alto impacto social y medioambiental?

Enrique de Miguel: “En mi caso sí, mi trayectoria siempre ha ido ligada a las energías renovables, siempre he trabajado en temas de energía eólica porque me parecía algo tremendamente interesante. Y de ahí, a dar el salto a emprender generando impacto social es una motivación más, por supuesto. Así que de algún modo sí y me consta que mis socios también. Somos personas que intentamos contaminar lo menos posible y que tenemos un compromiso con lo que nos rodea desde luego”.

 

B.E: ¿Cuál es el impacto de vuestra aplicación en el medioambiente?

E.M.: “Hay que tener en cuenta que cada vez que se produce un alimento, lo que hay que ver ahí es lo que hay detrás, que principalmente es agua y energía. En el momento que tiramos ese alimento a la basura, ese agua y esa energía que se han utilizado para la producción son desperdiciadas. Un tercio de la producción mundial de alimentos acaba en la basura cada año y eso quiere decir que todo el agua y energía utilizadas, además de ser totalmente desperdiciadas, se convierten en emisiones de CO2 innecesarias. Entonces, salvar un lote de alimentos a través de nuestra aplicación significa evitar emisiones innecesarias de CO2”.

 

B.E.: ¿Qué requisitos son necesarios para los comercios que quieran colaborar con vosotros?

E.M.: “En verdad ninguno, que trabajen con alimentos y que los productos que den a través de nuestra aplicación, e igual que hacen con cualquier otro cliente, estén en buenas condiciones. En buenas condiciones, quiere decir, que estén aptos para el consumo y que pueden estar, como en el caso de fruterías, un poco tocadas las piezas, tener alguna mancha o estar un poquito más maduras. Es decir, aquellos productos que no se venderían a precio habitual, pero que todavía se pueden consumir. En un supermercado podrían ser aquellos productos que están cercanos a la fecha de caducidad e incluso la fecha de consumo preferente ya se ha alcanzado. En esos casos, todos esos alimentos, que no son los que se lleva el cliente en un primer momento, son los que nosotros ponemos disponibles a través de la aplicación y que lamentablemente de otro modo, terminarían en la basura. Pero en nuestra aplicación puede estar cualquier establecimiento que trabaje con alimentos, tanto si es un comercio local pequeño, como si es un restaurante o es un supermercado”.

 

B.E.: ¿Habéis encontrado algún tipo de resistencia a participar por parte de las grandes cadenas de alimentación?

E.M.: “Yo creo que por parte de las cadenas de alimentación, cualquier tipo de novedad cuesta. ¿Por qué? Porque tienen unos procesos muy establecidos y muy rígidos generalmente. Entonces, para mover esa máquina en otra dirección o por pequeño que sea el campo, siempre tienes que contactar con una persona que te deriva a otra persona y que te deriva a otra persona…pero es algo con lo que contábamos. También a veces en el pequeño comercio hay resistencia, resistencia al cambio. Por mucho que te estén proponiendo algo que únicamente vaya a suponer un beneficio para ti, hay personas a las que no les gusta el cambio”.

 

B.E.: ¿Alguna institución pública ha mostrado interés en la labor que realizáis?

E.M.: “A partir del momento número uno que ganamos un premio, es un reconocimiento institucional, de una institución pública, eso es mostrar interés desde luego. Todavía no hemos llegado al momento de colaborar con algún ayuntamiento y con los servicios sociales, que es lo que a nosotros nos gustaría hacer y estamos preparados para hacer, pero si que hemos colaborado con ONG e instituciones benéficas como Cáritas o Cruz Roja. Y en esa misma modalidad, querríamos hacerlo con el ayuntamiento de Zaragoza y de Madrid, y a través de los servicios sociales ofrecer una herramienta para que las familias accedan a alimentación de calidad”.

 

B.E.: ¿Cuál es el perfil de usuario de la aplicación? ¿Habéis conseguido extender el uso a personas mayores de 50 años?

E.M.: “No tenemos una trayectoria tan larga para hacer un análisis fiel de nuestros usuarios. Por ahora, el retorno que obtenemos es de personas entre 18 y 40-45 años, que son relativamente ágiles, ya que la aplicación es muy sencilla y porque están familiarizados con el tema de las aplicaciones. A nuestros usuarios les gusta probar cosas nuevas, están concienciados con el medio ambiente y saben que la fruta y la verdura, porque esté un poco madura, no quiere decir que esté mala. Sí que hay un perfil que va por esta tendencia europea hacia el consumo responsable. Por supuesto, que hay otras personas que tienen dificultades económicas y en nuestra aplicación encuentran un modo de encontrar alimentos baratos de buena calidad. Ese es el tipo de perfiles que utilizan nuestra aplicación. Personas mayores de 50 años es un público que nos costaría alcanzar, ya que generalmente a esa edad no usas aplicaciones para comprar, quieres ir a la tienda del barrio y comprar sin que haya un teléfono de por medio”.

B.E.: Estáis en el proceso de obtención de financiación con la Bolsa Social y en 1ª ronda ya habéis cubierto vuestras necesidades.

E.M.: “Hemos cubierto de hecho el 100%. Empezamos con un mínimo de 120.000 y estamos ahora en 130.000 ya conseguidos. La Bolsa Social es un foro de inversión que apoya solo aquellos proyectos que tienen un impacto social positivo. El sistema de inversión es muy sencillo, se llama crowdequity y quiere decir que tú pones dinero en el proyecto y te conviertes automáticamente en socio, como una participación. Estamos muy contentos porque instituciones muy potentes nos han apoyado y han hecho que alcancemos nuestro objetivo de una forma más sencilla. A 32 días del cierre de la ronda ya hemos llegado al 107% de lo que queríamos. Todavía queda sitio para otros inversores, pero la ronda se va a cerrar ya y hemos conseguido toda la financiación que necesitábamos”.

 

B.E.: ¿Qué buscáis en una entidad bancaria?

E.M.: “En caso de que quisiésemos buscar financiación con una entidad bancaria, como startup que somos, querríamos que hubiese un préstamo blando tipo Enisa, que por cierto nos han concedido. Son préstamos participativos, tu equipo se somete a un análisis muy riguroso y este año nos lo han concedido ligado a que hemos ganado una primera ronda de inversión. Estaríamos interesados en ese tipo de préstamo, obviamente. Por ahora, no hemos pedido ningún préstamo a ninguna entidad bancaria”.

“Dar un préstamo a una startup es arriesgado porque no se sabe cómo va a evolucionar, entonces entiendo que los bancos pueden estar reticentes a ver dónde ponen su dinero. Por otra parte, si un país no tiene startups es difícil que tenga un peso tecnológico importante, y una startup sin financiación es imposible”.

“Quizás los bancos podrían encontrar algún tipo de parte intermedia entre lo que sería un préstamo y entrar en una startup como accionista. Imagínate que Laboral Kutxa dijese: nosotros más que haceros un préstamo queremos invertir en vuestra startup. Sería una manera de financiación, pero iría ligada a obtener una parte de la empresa”.

“A través de nuestro proyecto queremos mostrar que con el emprendimiento social también se pueden generar beneficios medioambientales, sociales y económicos, el llamado triple eje. Evitamos emisiones de CO2 innecesarias, ayudamos a familias vulnerables y por otra parte generamos beneficio económico. Hacemos un llamamiento a que se financien aquellos proyectos que tengan un impacto social, más aún con la crisis que nos viene. A cualquier persona ya sea directivo de una empresa, director de un fondo de inversión o tenga la capacidad de financiar. No se puede dejar de lado a las personas afectadas y hay proyectos que tienen la capacidad de generar impacto social, en esos proyectos es en los que hay que invertir, siempre y cuando muestren la capacidad de generar un beneficio económico también”.

 

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